Contar con un responsable de cumplimiento es una exigencia operativa básica en un sistema de gestión de compliance penal. Este cargo es un puesto de reciente creación en las empresas y por tanto la identificación de la persona encargada, así como su atribución de facultades todavía se está perfilando para acoplarlo en las estructuras de los órganos de gobierno de las empresas.
Varías fiscalías estudian medidas para la detección de aquellos planes de cumplimiento desarrollados sólo con fines cosméticos.
Ninguna empresa, grande o pequeña, está libre de que un administrador o un empleado con exceso de celo, traspasen los límites de la legalidad. La empresa puede quedar expuesta frente a un problema penal imprevisto, llegando a poner en peligro su continuidad.


