Cada vez con más intensidad se está demandando por parte de la sociedad, a la clase política así como a la clase empresarial, mayor transparencia ética e integridad.

Estos valores se han convertido en la mejor garantía para que una empresa goce de buena reputación en el mercado, fidelice a sus clientes, atraiga nuevas inversiones, y establezca relaciones con sus proveedores basadas en la confianza mutua. Estos valores se han convertido, sin duda, en sus mejores activos.

Para poder evidenciar en relaciones comerciales que nuestra organización está implicada en el cumplimiento y por tanto se guía por premisas de buen gobierno y cumplimiento normativo la apuesta más fiable es la certificación en las normas UNE 19601, o la ISO 37001.

Son muchas las utilidades que puede ofrecer la certificación del sistema de gestión compliance a la organización, entre ellas, sin lugar a dudas, la buena imagen de la empresa en el mercado de cara a sus clientes, potenciales inversores, proveedores y otros grupos de interés.

Es también una alternativa a la due diligence puesto que la certificación es más eficiente, económica y fácil de exigir a un posible proveedor. Cliente y proveedor hablarán un mismo lenguaje al utilizar un sistema de análisis y control de riesgos común. Y esto, a largo plazo, es un beneficio claro para ambas partes y consolidará sus relaciones comerciales.

Por tanto, la certificación es un instrumento esencial si una empresa quiere destacar por su excelencia y ser más competitiva en el mercado.

Fuente: LEGALTODAY